OPINIONES

Maestro y maestra
"Y los 67,400 o más ciudadanos que ejercen la tarea, libre y voluntariamente asumida, de maestros y maestras tienen la tarea de “combatir todo espíritu de intolerancia” que parte de reconocer y enseñar a reconocer y respetar las diferencias en todos los aspectos de la vida. "
"Y los 67,400 o más ciudadanos que ejercen la tarea, libre y voluntariamente asumida, de maestros y maestras tienen la tarea de “combatir todo espíritu de intolerancia” que parte de reconocer y enseñar a reconocer y respetar las diferencias en todos los aspectos de la vida. "
Sandra de Barraza
Socióloga, Vicepresidenta de la Junta Directiva del ITCA/FEPADE
Administradora de Empresas
@SandradeBarraza
Sandra de Barraza
sandradebarraza@fepade.com

Esta columna fue publicada originalmente en www.laprensagrafica.com

El 22 de junio es una fecha para reflexionar sobre lo que esta profesión significa para el desarrollo humano, para la democracia, para la productividad y el desarrollo económico del país.

Según información del Ministerio de Educación (2013) alrededor de 67,400 ciudadanos ejercen la profesión de maestro o maestra en alguno de los niveles educativos. Son profesionales que día a día asumen voluntariamente la tarea de hacer realidad los fines de la educación establecidos en la Constitución de la República. Con su competencia y compromiso profesional, asumen la tarea de “lograr el desarrollo integral de la personalidad en su dimensión espiritual, moral y social”. Significa que asumen la responsabilidad de orientar la energía, la capacidad y el potencial de aquellos que tienen bajo su responsabilidad, en la búsqueda del proyecto de vida que les permita la autorrealización. Y para esto, deben tener la capacidad y competencia de crear condiciones para el autodescubrimiento y el desarrollo personal con la práctica y el ejercicio de valores dentro y fuera del aula.

Con su competencia y compromiso profesional los 67,400 o más ciudadanos que ejercen la tarea de maestros y maestras en cualquier nivel educativo asumen la tarea de “construir una sociedad democrática más próspera, justa y humana”. Construir una sociedad democrática exige apropiarse del contenido del contrato social vigente en nuestro país, la Constitución de la República. Allí se establecen el alcance y los límites de los deberes y derechos ciudadanos; del Estado, que es soberano; del gobierno que es republicano, democrático y representativo; del sistema político que es pluralista; de los órganos de gobierno que son independientes y con atribuciones indelegables; del orden económico que responde a principios de justicia social con garantía de libertad económica en lo que no se oponga al interés social. Que posibiliten la construcción de una sociedad “más próspera” demanda inculcar el aprecio y respeto al trabajo honrado y productivo para conservar y reproducir la riqueza; estimular la práctica del ahorro más que del consumo; conocer y explicar la importancia de la inversión; y entre otras cosas, difundir el marco institucional que norma la práctica y la libertad individual.

Con su competencia y compromiso profesional los 67,400 o más ciudadanos que ejercen la tarea de maestros y maestras asumen la responsabilidad de “inculcar el respeto a los derechos humanos y la observancia de los correspondientes deberes”. Todos tienen material variado, dinámico y actualizado en todos los sectores de actividad económica. A muchos se nos ha olvidado la observancia de los correspondientes deberes en los distintos papeles que asumimos, padre, madre, familia, trabajador de salud, de educación, de la industria, de la agricultura, como empresario, como trabajador, como funcionario público o como profesional en ejercicio privado. En el ambiente se ha perdido el equilibrio entre los derechos y los deberes.

Y los 67,400 o más ciudadanos que ejercen la tarea, libre y voluntariamente asumida, de maestros y maestras tienen la tarea de “combatir todo espíritu de intolerancia” que parte de reconocer y enseñar a reconocer y respetar las diferencias en todos los aspectos de la vida. Se echa de menos la tolerancia. También se echa de menos la creación y el fortalecimiento de sentimientos de aprecio, cariño y amistad para combatir efectivamente el sentimiento de odio. Y a todos ellos también se les confía la cultura, la identidad nacional y el sentido de pertenencia. Se espera que conozcan y se identifiquen con los “valores de la nacionalidad salvadoreña” y que aseguren que los 1.7 millones de alumnos que atienden, los conozcan, los identifiquen y se apropien de ellos.

Son 67,400 o más los ciudadanos comprometidos con el cumplimiento de los fines de la educación y el logro de los objetivos en cada uno de los niveles educativos. La efectividad y la calidad de la tarea se nota en el mercado laboral, en la convivencia ciudadana, en la investigación, en la innovación, en la producción y en el emprendimiento. La fecha es oportuna para preguntarse qué esperar con los 9 años de Educación Básica, con los 12 de Educación Media y con los 17 o 20 de Educación Superior. La fecha es oportuna para reconocer que la calidad de la educación depende de la calidad de los docentes. Este es el límite.

Fuente: http://bit.ly/29Di5mj

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