NOTICIAS

ccc

CONED analiza avances y desafíos en materia de educación

5 millones de árboles es la meta Plantatón 2019

CONED analiza avances y desafíos en materia de educación

5 millones de árboles es la meta Plantatón 2019

CNSCC

ccc
cc
01 Jun 2019   

Palabras del Obispo Auxiliar de San Salvador, Monseñor Gregorio Rosa Chávez, durante la ceremonia de entrega de la propuesta del CNSCC al Presidente de la República

Palabras del Obispo Auxiliar de San Salvador, Monseñor Gregorio Rosa Chávez, durante la ceremonia de entrega del documento del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia
15 de Enero 2015

Palabras del Obispo Auxiliar de San Salvador, Monseñor Gregorio Rosa Chávez, durante la ceremonia de entrega de la propuesta del CNSCC al Presidente de la República

15 de enero de 2015

Llegó el día tan esperado, el día en que el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia entregará a usted, Señor Presidente Sánchez Cerén, el fruto de más de tres meses de arduo y apasionado trabajo que tiene un solo objetivo: ofrecer nuestra contribución a la construcción de un país en el que la vida sea más fuerte que la muerte, en el que la familia pueda convivir serenamente, en el que niños y niñas puedan reír y jugar sin sobresaltos en la escuela, en la calle y en nuestros parques, en el que adolescentes y jóvenes puedan romper las cadenas del miedo y de la frustración que les impiden ser verdaderamente libres y soñar con un futuro diferente.

Nuestra contribución responde a lo que prometimos en este mismo lugar cuando usted, Señor Presidente, por decreto ejecutivo, nos constituyó como Consejo y prometió tomar nuestro aporte como materia prima para la formulación de políticas públicas. Estamos seguros de que será así y eso nos llena de esperanza, de esa esperanza que se ha convertido en un producto tan escaso en los repliegues del alma de nuestro sufrido y admirable pueblo, de esa esperanza a la que, -sin embargo- cada salvadoreño y salvadoreña tiene derecho.

Lo que hemos elaborado es el fruto de la conjunción de muchas mentes y voluntades porque recoge, aunque en forma incompleta, mucho de lo mejor que se ha ido reflexionando e investigando a lo largo de los últimos años con relación al tema de la seguridad y de la convivencia ciudadana. Aquí está sintetizado el esfuerzo de instituciones respetables, de universidades y centros de investigación, de organizaciones de la sociedad civil, de iglesias, de personalidades destacadas de nuestra nación. Pero de ninguna manera se trata de un producto acabado, sino de un material que pronto estará a disposición de todo el pueblo para que lo conozca, lo examine, lo discuta con su familia y su entorno, así como en los distintos espacios en que los ciudadanos intercambian pensamientos, sueños y proyectos. Se trata de unas ideas y sugerencias que‚ Así lo deseamos y lo esperamos- alimenten un amplio debate nacional en el que todos y todas tengan la oportunidad de convertirse en protagonistas y constructores del país que queremos, del país que anhelamos, del país al que tenemos derecho: una tierra bendita en donde la alegría y la paz vayan germinando en los corazones, en las familias y en las comunidades.

La fecha en que el Consejo entrega el documento no es casual, ya que estamos en la víspera del vigésimo tercer aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz que acabaron con doce dolorosos años de enfrentamiento armado. De hecho, como lo expresamos en el Manifiesto del 29 de septiembre del año recién pasado, ése es el espíritu que nos mueve en la misión patriótica que, sin merecerlo, se nos ha encomendado. Dicho espíritu se resume en dos frases: Es posible derrotar la violencia. Es posible vivir en paz.

Usted, Señor Presidente, vivió en primera persona este proceso admirable que todavía hoy se considera como una experiencia inspiradora. Usted recuerda, sin duda, el momento en que, junto con un obispo alemán y dos embajadores europeos, lo fuimos a recoger a las montañas del Norte de Chalatenango para que pudiera llegar seguro a la Nunciatura Apostólica, sede de la tercera sesión de diálogo. Si fuimos capaces, con la ayuda de Dios y de la comunidad internacional, de acabar con la guerra, ¿por qué no podemos acabar también con la violencia demencial que nos agobia?

Quisiera concluir expresando, en nombre de quienes integramos el Consejo, nuestra profunda gratitud al PNUD, que asegura con ejemplar profesionalismo y espíritu de compromiso, la secretaría técnica del Consejo. Gracias también, a la comunidad internacional que camina a nuestro lado porque ha creído que por iniciativas como ésta pasa el futuro de El Salvador que necesitamos, un país en el que el sol brille no solo en el horizonte sino también en la más humilde vivienda y en la más elegante mansión de este pequeño territorio que representa muy poco en el mapamundi, pero que es el único que lleva el nombre de Jesucristo, el Salvador del Mundo. La fe en √âl, en el pueblo salvadoreño y en los valores que conforman la cultura de paz nos llevarán a puerto seguro. Muchas gracias.

San Salvador, 15 de enero de 2015.

Comenta


DIÁLOGOS POR EL SALVADOR